Chicos y chicas tienen ritmos de aprendizaje y madurez diferentes, creciendo a un ritmo distinto. De ahí que la enseñanza diferenciada (aquella que educa teniendo en cuenta dichas particularidades) pretende que se trate a cada alumno en función de sus características para que los resultados escolares sean mejores. «Debemos tratar a cada niño/a de acuerdo con sus características», explica a ABC Josep Barnils, presidente de la Asociación Europea de las Escuelas de Educación Diferenciada. Insiste en que no se trata de tener colegios que segregan por sexo, «ese no es el objetivo» sino conseguir que todos los centros, la sociedad y la familia «tengan en cuenta esas diferencias».