lunes, 6 de mayo de 2013

Nueva terapia para la familia


Hasta mediados del siglo XX se consideraba la enfermedad mental como una vivencia personal; el individuo era el único causante de su propia situación. La teoría más defendida consideraba la genética el origen de la enfermedad mental.
En los años 50-60 del siglo pasado, la Escuela de Palo Alto (California), en contra de los postulados defendidos por el psicoanálisis y apoyándose en las teorías cibernéticas, defendió la “teoría sistémica” para explicar el origen de los trastornos mentales. La familia se constituye así en el caldo de cultivo de todos los problemas psíquicos y por lo tanto también debe ser la protagonista en la solución. Desde ese momento ya no se habla de enfermo sino de “paciente identificado”, para subrayar el hecho de que toda la familia está enferma y lo que ocurre es que uno de sus miembros es portavoz de la enfermedad. Una consecuencia importante: no hay que tratar sólo al enfermo sino a toda la familia. Aparece así la terapia familiar sistémica.