"Si alguien me dijera que no soy español le diría que me da igual. Lo soy. Me encanta vivir aquí, tengo muchos amigos, me resulta fácil el idioma y saco muy buenas notas, entre notables y sobresalientes", afirmó Andrei Cosmin Blagoci, un chico de 13 años hijo de padres inmigrantes que vino hace dos años de Rumanía y que hoy sueña con ser arquitecto. Como él hay cientos de miles de niños, que, a pesar de la crisis, no perciben discriminación alguna por ser hijos de inmigrantes y el 50 por ciento de ellos se siente español, como concluye el estudio "Investigación longitudinal sobre la segunda generación en España" presentado ayer.
"Yo diría que mucho más del 50 por ciento de los niños nacidos o no en España se sienten españoles, sobre todo cuando vienen a edades tempranas", explicó Milagros Tovar, coordinadora de proyectos de refuerzo escolar de la Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados.