El amor y la intimidad van sufriendo transformaciones según los cambios históricos psicosociales y culturales, y es así que en el siglo XXI los intereses de las parejas se multiplican y conviven entre el paradigma tradicional (pareja-hogar-hijos) y el nuevo paradigma que apunta, predominantemente, a la realización personal individual, acentuando el desarrollo profesional comercial económico. Tan importante es que se ha retrasado la edad para tener hijos y cada vez es más frecuente que las parejas elijan, lisa y llanamente, no tener hijos.